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viernes, 8 de abril de 2011

REMEDIO CASERO Y NATURAL CONTRA EL MAL ALIENTO


La halitosis es un síntoma o un signo caracterizado por mal aliento u olor desagradable de la cavidad oral.
Tiene una gran prevalencia en la población general, puesto que se estima que más del 50% de las personas la padecen. Casi todo el mundo presenta halitosis al despertar por la mañana, después de varias horas de sueño nocturno, cuando las estructuras de la boca han estado en reposo y la producción de saliva ha sido muy escasa.

Las causas de la halitosis pueden ser múltiples, desde escasa higiene bucal, hasta enfermedades tan graves como el cáncer de pulmón.

El mal olor de la boca se produce por descomposición bacteriana de restos de alimentos entre los dientes, de saliva, de células de la mucosa oral o de sangre, que produce sustancias volátiles como ácidos grasos simples como el ácido butírico, ácido propiónico, ácido valérico y componentes de sulfurados derivados de las proteínas como la putrescina y cadaverina.
Debido a esta producción de sustancias, más del 90% de las halitosis tienen su origen en la cavidad oral y cuando no existe patología, suele ser por higiene bucal escasa.
Asi pues, un buen cepillado es fundamental y por supuesto una visita al odontólogo si tenemos unas piezas cariadas, que deberán ser extraidas.
Además, se recomienda la ingesta abundante de agua: beber entre uno y dos litros de agua al día para favorecer la producción de saliva.
Evitar el tabaco, alcohol, café y alimentos de intenso sabor u olor como el ajo, que potencian la halitosis.

No obstante, conviene no olvidar que incluso puede enmascarar una gastritis crónica.
El remedio que vamos a ver alivia los síntomas de manera efectiva pero no las causas, aunque las suavice en gran manera. Y estas han de ser aclaradas para evitar sorpresas indebidas.

INFUSION:

- Menta piperita.- 4 cucharaditas (hierba seca)
- Salvia.- 4 cucharaditas (hierba seca, aunque sería preferible conseguirla fresca)
- Perejil (fresco).- 2 ramitas

Para el equivalente a 2 vasos de agua.
¿Y por que dos vasos? El primer vaso lo usaremos aún caliente como enjuague bucal. Con colutorios largos y cosntantes.
Acto seguido, tomaremos el otro.

Repetir el proceso dos veces al día: al levantarse y al acostar. Después un buen cepillado.

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