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domingo, 3 de abril de 2016

¿Y POR QUE NOS CURAN LAS HIERBAS? PUEDE QUE ESTO TE SAQUE DE DUDAS

CCurar con hierbas no es un don. Ningún herborista honrado puede decir que lo sea. Ocurre que todo es menester de práctica, estudio y experiencia, como todas las cosas de esta vida.
El secreto es entrenar los sentidos: tacto, vista, olfato, gusto... conforman el análisis sutil aunque resulte creerlo. ¿Y el oído?
No, no me olvido de él. El oído es el quinto sentido, el que nos falta. ¿Y es que hace falta oír bien para esto?
Pues el modo que normalmente lo hacemos no. Se trata de "escuchar a la naturaleza y al resto de nuestros sentidos, INCLUIDO EL SEXTO". 

  • Místico??  nada de nada... si dejas salir lo que llevas dentro verás de que hablo.
He ampliado este post para explicar dentro de mi experiencia, como funcionan las plantas medicinales. Lo primero es admitir que las hierbas no son fármacos tradicionales. Por tanto no actúan igual.
Las hierbas, al igual que los jeroglíficos nos transmiten distintos tipos de "información" sobre su naturaleza. Corresponde al terapeuta discernir aunando conocimiento, estudio, intuición y experiencia "que es que y para que".

Las hierbas por su parte no actúan sobre zonas localizadas, lo hacen sobre la totalidad del organismo. Esto quiere decir que interaccionan con nuestro cuerpo y nuestra mente y yo me atrevería a decir que con mucho más, aunque "eso" hace mucho tiempo que lo hemos extraviado en nuestro camino.

Una hierba tiene componentes químicos perfectamente identificados gracias a excelentes investigaciones llevadas a cabo. No obstante, las plantas poseen una constitución muy compleja. Por contra un fármaco sintético suele a menudo estar compuesto por un solo principio.
Las hierbas no tienen efectos secundarios en el estricto sentido del término. Pueden estar indicadas o contraindicadas. No existen en ellas constituyentes deseables o indeseables. Su acción es la que es, propia, ninguna otra actúa igual.

EL EFECTO CURATIVO DE UNA HIERBA HAY QUE ASUMIRLO TAL COMO ES. Es decir, hay que aceptar a la planta tal cual. Amargor, olor a veces poco agradable, etc. y su forma de curar particular que puede ir desde el sosiego hasta el purgante severo, pasando por la estimulación.

Y una observación más.Pongamos el ejemplo de la ASPIRINA.

Su único constituyente hace que sus efectos puedan ser previsibles al 100% en un laboratorio, pero en la vida real ese porcentaje disminuye, pues puede tomarse de forma errónea o de forma inadecuada; puede que una persona que no asimila sus efectos también la tome.
La totalidad de una planta es mucho más compleja pero su efecto va a ser invariablemente el mismo, con sus pros y contras.

Si tomamos los componentes de una planta, los sintetizamos en laboratorio y después lo volvemos a juntar, con el deseo de que actúen como actuaba la hierba, no conseguiremos nada. La naturaleza tiene sus misterios y este es uno de ellos.



La tradición occidental no es menos rica que la oriental (por ejemplo la china), pero siglos de oscurantismo y persecuciones de un conocimiento que en su momento se consideró "pagano-demoníaco-brujeril", ha hecho que gran parte de este saber se hay transmitido de forma oral y sin escritos, lo cual ha impedido desarrollar un sistema estadístico de aciertos y errores como el Ayurveda hindú o la MTC en China.

Ahora veamos como según la tradición occidental tan antigua o más que estas en el uso de plantas medicinales podemos abordar una elección de planta.

Supongamos que enfermamos de gripe. Los característicos síntomas de la misma, los conocemos sobradamente: fiebre, mucosidad, etc. Ahora bien, podemos realizar algunas asociaciones.
Escogemos los equivalentes: CALOR (fiebre) Y HUMEDAD (exceso de fluidos). ¿COMO PODEMOS COMBATIR ESTOS EXCESOS? Con sus opuestos:

FRIO Y SEQUEDAD.Si tenemos en cuenta que se aconseja: no abrigarse en exceso, duchas templadas, ventilación. Vemos que en efecto estamos aplicando conceptos diferentes a los que causan la enfermedad.
Esta sabiduría popular, siempre se ha aplicado.

Nuestros abuelos y sus antepasados, ante la falta de otros medios, ponían en juego los conocimientos adquiridos de sus ancestros. Intuitivos y eficaces.

En cuanto al otro exceso; la HUMEDAD. Fijaos que el remedio tradicional eran los "VAOS", Eucalipto, menta, salvia; plantas todas ellas de características frías y secas. Casi nada con los abuelos, ¿verdad?

El caso es que cada hierba, cada sustancia natural puede asociarse con unas determinadas cualidades. En función de estas podrá aplicarse a una u otra dolencia que a su vez también puede relaccionarse con estas mencionadas cualidades.
Pero ¡ojo!; no hablamos del CALOR QUE QUEMA ni del FRÍO QUE CONGELA. Estamos hablando de algo mucho más sutil. ENERGÍAS NATURALES QUE SE COMPLEMENTAN Y SE CONTRARÍAN, para mantener un equilibrio, ya sea en un organismo vivo o en cualquier manifestación natural.


¿¿¿Y como sabemos si una planta es FRIA o HÚMEDA??? 
Aquí entra en juego el estudio, la experiencia en su uso, el INSTINTO DEL TERAPEUTA y una profunda observación de la naturaleza. No hay nada mejor que palpar una determinada hierba y dejar que nuestro tacto nos transmita sensaciones variadas. Anótalas y luego busca información sobre esa planta. Puede llegar a ser sorprendente el resultado.

Un ejemplo: EL ROMERO (rosmarinus officinalis)

Observemos sus hojas. Son duras, coriáceas, SECAS. Su aroma: es CALIDO. Sus flores azules: de sensación CALMANTE.
No creo que el alcohol de ROMERO necesite presentación como remedio antiartrítico (p. ej.)y lo reconfortante que es para todo tipo de reumatismo.

Pues así es como funcionan las plantas en la curación. Basándonos en la "Doctrina de los Opuestos". Y todo aquello que os cuenten aparte, pertenece al terreno del misticismo o a la ignorancia.

Cierto es que hay sistemas como la Homeopatía que funcionan justo al contrario:
"Lo Similar cura lo Similar". Pero también está claro que nada tienen en común salvo el uso de sustancias naturales.


PREPARACIÓN:

INFUSIONES

La dosis que hemos seleccionado de hierba, la depositamos en la taza.
-Ahora hervimos el agua y cuando alcance el punto de ebullición, la apartamos y esperamos a que cese el borboteeo, después vierte el agua sobre la hierba y deja reposar 8 minutos.

Este es uno de los grandes secretos de una infusión efectiva.

  • Un agua excesivamente caliente puede afectar los principios activos de la planta.
DECOCCIONES:


Una decocción consiste en hervir a fuego LENTO, las partes más duras de la planta(RAICES, CORTEZAS, SEMILLAS) para extraer así sus principios.
La proporción de agua y planta es la misma de la infusión. Los remedios que se obtienen así son más potentes que las infusiones.
Si las partes a cocer son muy duras, las dejaremos en remojo la noche anterior.
Previamente trocea las partes a cocer lo más que puedas.


Sergio Martín
Fitoterapia y.Botánica
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