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lunes, 25 de febrero de 2013

REMEDIOS CON MIEL: TODO UN COMODÍN PARA MÚLTIPLES DOLENCIAS



Nuestra amiga la miel. Así podríamos haber titulado el post y nos quedaríamos cortos. Son tantos los beneficios que de ella obtenemos que resulta un remedio natural de "élite". Y lo mejor de todo es que es un remedio que solo requiere un condicionante: "TOMAR MIEL"
Se trata del alimento energético por excelencia, un alimento de primer orden para lactantes, niños y ancianos y un reconstituyente para los deportistas y personas que se sientan fatigadas.

Su uso regular actúa como tonificante de los corazones lacerados por la vida estresante. Es un sedante para el cuerpo.


-Hígado: 


aumenta la cantidad de glucógeno disponible, lo cual ejerce una función protectora sobre el hígado.

Afecciones respiratorias:


 tos, bronquitis, sinusitis, irritaciones de la garganta.

Corazón: 


aumenta el caudal de los vasos coronarios. Ahorra energías al corazón
fatigado al facilitar sus contracciones.

Fatiga:


 actúa contra la astenia y la fatiga. Nos ayuda a recuperar el equilibrio. Suprimir el azúcar en beneficio de la miel nos asegurará una muy buena recuperación.

Digestión:


 contra el estreñimiento (tomando una cucharada sopera acompañada de una fruta). También protege la flora intestinal gracias a su poder antiséptico.
Sistema óseo: la miel es recalcificante para los huesos y los dientes.

Heridas:

 por su acción antiséptica, es muy eficaz contra cualquier tipo de heridas gracias a su poder de regenerar las células.


Que este pequeño artículo sirva para acercar un poco más a los lectores a ese producto maravilloso que la madre Naturaleza nos ha confiado. Y cuando paseemos por el campo o el monte, cuando veamos y oigamos el zumbido de un pequeño insecto que se afana trabajosamente sobre el cáliz de alguna flor, observemos con cariño su labor y brindémosle el homenaje que se merece ese ser misterioso que es la abeja. Su vida es sencillamente fascinante.

Recetas con miel




Añadiremos a continuación algunas recetas sencillas que fácilmente podremos elaborar en casa y cuyos ingredientes son fáciles de conseguir.

Contra la tos: 

mezclar dos cucharadas soperas de glicerina con una de miel. En cada acceso de tos tomar una pequeña cucharadita de esta mezcla.


En caso de bronquitis: 


hervir dentro de un saquito 175 gramos de lino. En la decocción añadir el jugo de tres limones y medio kilo de miel para un litro del compuesto.

Para el estreñimiento: 

mezclar miel con leche hervida, a partes iguales, tomando dos tazas al día durante dos o tres semanas. Tomarlo bien caliente.


Para los resfriados y la voz ronca: 


exprimir un limón y diluir con dos dedos de agua caliente, añadir dos cucharadas pequeñas de miel e ir tomando a sorbos.

Para cicatrizar heridas: 


mezclar a partes iguales miel con aceite de hígado de bacalao. Untarse con esta mezcla las heridas y veremos que cicatrizan prácticamente de un día para otro.



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