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lunes, 25 de marzo de 2013

NUESTRAS ENERGÍAS: LAS QUE NOS MANTIENEN VIVOS Y SANOS



Cuando hablamos de energía inmediatamente se viene a nuestra mente el concepto de fuerza cuyos efectos son visibles: electricidad, magnetismo, mecánica... pero cualquier tipo de manifestación energética depende de una, de la primera, de la Primordial. Esa energía con la que todo dio comienzo y con la que todo acabará para volver a empezar.

Nuestro cuerpo, nuestro ser es recorrido por energías de diverso tipo con una inherente a nosotros mismos, con la que nacemos. Herencia genética y adquirida de nuestros progenitores, nos acompaña desde nuestra llegada al mundo. De suma importancia, es la que rige nuestras vidas y de su calidad depende nuestra dirección, rumbo, salud.
 Como sabes hay muchos casos de enfermedad hereditaria (ciertos tipos de diabetes, hemofilias...) o digamos que existen otras que ciertos indivíduos tienen predisposición a padecer (calvicies, cánceres, deficiencias visuales, auditivas...) Y también podemos mencionar, las familias que transmiten de generación en generación una muy determinada forma de ser.
Esta energía de la que hablamos nos dirige como un todo (cuerpo y mente) y no es una energía estancada, es dinámica, se mueve, cambia constantemente. Para que se fluir sea armónico o restablecer deficiencias así como excesos aportamos del exterior otras energías que la regulan:

  • La que ingerimos con los alimentos y el aire que respiramos.
  • La que percibe los cambios que se originan en el medio vital que nos rodea.
Nuestros alimentos:
  • Nuestro estómago actúa como un alquimista. Recibe los alimentos, mezcla, disuelve y separa lo puro de lo impuro. Lo impuro se dirige a los intestinos para ser eliminado, lo puro asciende a nuestro bazo y posteriormente a nuestros pulmones. Una vez allí se mezcla con la energía proveniente de la respiración.
  • No solo lo material de nuestros alimentos es lo que está en juego en el proceso estomacal (grasas, vitaminas, hidratos....) verdaderos responsables de la nutriciòn; también sus sabores y esta es la otra parte de la energía alimentaria que asciende hasta los pulmones.
Nuestra respiración:
  • No solo respiramos aire (oxígeno y demás componentes..), respiramos influencias de tipo cósmico. Y esta esencia cósmica, la captamos en cada intento de respirar. Cuantas veces captamos sensaciones diversas que nos ponen en alerta para bien o para mal. El dicho popular de: "me huele mal..." lo define.
El medio que nos rodea:
  • Mantener una relación de equilibrio bien regulada con el medio que nos rodea es primordial si queremos vivir en armonía, ser felices. En definitiva, estar adaptados a lo que nos toca vivir.
  • El gran Calderón de la Barca en "La vida es sueño" nos habla maravillosamente de ello: "Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende."

  • En efecto, independientemente de la persona, el medio que le rodea es vital para su desarrollo aunque no lo entienda. Adaptarse a ese medio que toca vivir en un determinado momento es esencial y ello no implica que con el tiempo se mejore el mismo, ya que esto redundará en una mejor vida personal.
  • Esta energía que nos regula con nuestro entorno es defensiva eminentemente y utiliza nuestra piel como barrera, nuestra piel y sus receptores nerviosos y sensitivos.
  • Nuestra piel alerta al organismo y sus defensas con subidas de temperatura (por ejemplo) cuando algo no deseable es captado o traspasa esa línea de defensa. Esta energía es de mayor actividad durante el día y por la noche está en reposo relativo.
Y si lo deseas sacamos una conclusión clara a todo lo visto. No hay salud posible sin:
  • Una buena, correcta y variada alimentación
  • Unos hábitos sanos: no fumar, hacer deporte, pasear, montaña, mar, captar la "respiración" de la naturaleza
  • Adaptarnos a nuestro medio y todo lo que nos rodea, incluidos nuestros semejantes más próximos. Ellos también forman parte del mismo. Y hemos de hacerlo de manera equilibrada

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